JAF: El humilde hombre de blues


Juan Antonio Ferreyra (JAF) está de gira por la Costa Atlántica. Entre sus paradas estuvieron Villa Gesell, Mar del Tuyú, San Clemente del Tuyú, San Bernardo y Mar del Plata en dos oportunidades. Se traslada de un lugar a otro con su banda en su auto y con la “Babosa”, una camioneta blanca de tamaño medio. En la charla se lo escucha apasionado, agradecido por este presente y se advierte de inmediato un rasgo que es distintivo en su personalidad: la humildad. Dice que la aprendió de sus padres, dos profesores de la escuela secundaria y de grandes artistas como Joe Cocker, Ian Gillan y B. B. King, con quienes abrió sendos recitales cuando visitaron Argentina.

Según JAF, todos ellos coincidían en el mismo concepto: “Si no sos humilde, nunca en la vida vas a poder ser grande”. Una experiencia diametralmente opuesta a la que vivió cuando teloneó a Eric Clapton. “Me decepcionó, no recibió a nadie cuando vino acá. En River había 75 mil personas pidiendo otra y él ya estaba arriba de la camioneta para irse, lo vi yo con mis propios ojos”, recuerda. Durante la entrevista repasó diferentes etapas de su carrera: La Banda Marrón, Riff VII, su lanzamiento como solista y el momento de mayor repercusión en los 90. Además, se refirió a su salida de BMG, a Pappo, a su vínculo con la velocidad, los fierros y su hobby: la pelota paleta. La velocidad tiene un papel fuerte en tu vida. En tu forma de tocar, en el tempo utilizado para varios de tus temas, en los fierros. ¿Te sienta muy bien, no? Hay momentos donde se necesita velocidad para hacer cosas y hay otros momentos donde tenés que poner punto muerto y rebajar la marcha para poder ver el camino dónde estás transitando. Esto no es ni más ni menos que llevar la vida adelante desde todo punto de vista. Siempre hay que estar preparado para elegir cuál es la mejor decisión. La velocidad es importante para algunos momentos, pero en otros tenés que estar quieto para pensar. No obstante, cuando Pappo alguna vez te llevó por la vieja General Paz en su moto a toda velocidad te asustaste. Y... cuando maneja otro siempre me asusto, cuando manejo yo, no. Recuerdo alguna vez en 1994 haber tardado 3 horas y 5 minutos con una ZX11 (una moto japonesa), desde la puerta de mi casa en Devoto hasta la entrada de la provincia de Santa Fe, que son más de 500 kilómetros. ¿Pero lo de Pappo es cierto? Sí, claro. Yo no lo conocía mucho al Carpo. Recién habíamos tenido tres ensayos con Riff y se ofreció a llevarme a mi casa. Iba demasiado rápido, cuando salió de la General Paz lo paró un semáforo y me bajé (risas). ¿Qué significó para vos la relación con Pappo y ese Riff VII que tuvo una formación única? Fue una relación muy corta, duró solamente diez meses. Y fue un disco en el que tuvimos la oportunidad de hacer un poco de arte. Indudablemente fue muy importante para la gente porque después de más de 30 años se sigue hablando de ese material. La verdad que estoy orgulloso de haber participado de esa formación, con Oscar (Moro) y Vitico que tenía un sonido único y demoledor. Pero bueno, la cuestión social que rodeaba a la banda no me terminaba de convencer al punto que la dejé. ¿Sólo por ese motivo te fuiste? Además porque no me podía desarrollar como guitarrista al lado del Carpo ya que el violero era él. Tocaste muchos géneros en tu carrera: rock and roll, hard rock, heavy, baladas, blues y hasta un tema de Nino Bravo. ¿Hay alguno en particular con el que te sientas más cómodo? Sí, con el Rhythm and Blues. Bio Rítmicamente me cuaja, me siento bien haciéndolo. Me gusta más que el rock and roll, aún en el mismo tempo. De todas formas es cuestión de necesidad, si yo quiero a algún gran afecto que he perdido, elijo un blues. Y si necesito tirar la bronca contra el sistema que me rodea, necesito hacer un rock and roll furioso. A propósito del sistema que te rodea que puede resultar cansador ¿es lo que te paso con la discográfica BMG y por eso te lanzaste al camino de la independencia que transitás hace 20 años? En el momento que una persona te indica lo que tenés que hacer con tus fanáticos o que modifica una parte de tu arte, eso a mí ya no me gusta y les digo que no. Artísticamente lo que uno hace debe tener una libertad total. Entonces cuando te condicionan, no me agrada. ¿Hasta cuándo sigue la gira por la Costa atlántica? Hasta el 11 de febrero creo que seguiremos. Incluso hay posibilidades de volver a Mar del Plata. Todo dependerá de los rayos y centellas. Si caen muchos de ellos, no vamos a poder quedarnos porque la Babosa (la camioneta en la que se trasladan) no tiene cómo pararlos. ¿Hay lugar en la gira para tu afición por la pelota paleta? Obvio, tengo acá el bolso al lado, ya me voy a jugar. ¿Cómo arrancaste con este deporte? A los 14, 15 años, hasta que un día me rompieron la nariz de un pelotazo. Mi vieja me llevó al tordo que me la acomodó, no te puedo explicar el dolor, loco. Así que después de esa situación no quise jugar más hasta que volví hace unos años atrás. Es muy lindo, me gusta mucho. Hace muy bien: el cuerpo termina roto, pero la cabeza descansa. Suerte con la partida entonces Juan, cuidado con la nariz... No, no, llevo protector (risas).

Ponele play y escuchate la nota completa.

#Entrevista #Rock

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