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Hipocresía sobre rieles

Es incontable la cantidad de calificativos que obtuvo en tan poco tiempo. Sería irracional querer ponerle uno ahora, a casi una semana del hecho. Sería imposible transitar lo que transitaron ellos, los 51. Sería intransferible el dolor de los deudos, sería innecesario. Cada uno recuerda hoy el momento del shock, y seguramente muchos lo olvidaremos en un futuro no muy lejano; pero ellos no. Seguirán preguntándose por qué hasta el último de sus días, sin encontrar respuesta. Ojo no es pesimismo, es realismo, sino pregúntenles a los padres de Cromañon o tantos otros. A partir de ahora afrontarán los laberintos estructurados por funcionarios y empresarios, con la complicidad de la justicia y el periodismo del mundo virtual.

A una semana de: ¿El accidente? de Once, seguimos sin poder salir del asombro. Claro que no se trata del hecho en sí, de las muertes, porque lamentablemente nada podemos hacer. Lo preocupante es que eso ya sea materia corriente y que además se vea una falta total de acción para cambiar un sistema que ya dio muchas señales. La última podríamos encontrarla hace algo más de cinco meses, en la estación de Flores, con un saldo menor de víctimas fatales; pero no menos escalofriantes imágenes. Estuvimos ahí, hace un par de semanas, y todo era como entonces. Silencio de un lado y del otro: sumisión del usuario, altanería de la empresa y mucho cartón pintado. Claro, los medios estaban en otra cosa y nuestra presencia parecía extraña, pero al poco tiempo quedaría confirmado que “El Sarmiento”, volvería a ser noticia. Y no estamos hablando de periodismo de anticipación, solamente de PERIODISMO. Cuando por primera vez se incendiaron las formaciones en Haedo y, por aquel entonces el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández culpaba a sectores del Partido Obrero y a Proyecto Sur quienes promovían la campaña de “Un Tren Para Todos”, dijimos que el señalamiento era falaz y que volvería a ocurrir; y sucedió. Hace menos de un año el Juez Yalj, señaló al sindicalista Rubén Sobrero y tuvo que volverse sobre sus pasos, para salirse del papelón acorralaron a dos perejiles que reaccionaron como muchos en una mañana sin control y fueron el pato de la boda. Que los trabajadores una cosa, que los pasajeros otra. El resto, bien gracias. Mayores concesiones para TBA, mayores subsidios, más negocios y promesas incumplidas, marketing, pantallas planas y coches de doble piso para la foto. Hechos los depósitos publicitarios correspondientes, el vocero de la empresa daría las explicaciones argumentando con astucia lo que para los usuarios era evidente: las señales, las formaciones, las vías, todo es un completo caos donde ambos, Gobierno y Empresa, son igualmente responsables. Después vino Flores, y las imágenes corroboraron que las denuncias de los trabajadores son concretas y se cobran vidas. Un sistema obsoleto que falla con tanta frecuencia que se transforma en regla. Todos dudan y la única certeza es que lo que sigue no debe llamarse “accidente”. Once vidas que se apagaron con la excusa de que una, fue temeraria. El círculo cerró perfecto, nuevamente indemnes empresarios y funcionarios. Hipócritas que señalan lo que para los usuarios es evidente.
Sin temor a equivocarme, casi que el primer regalo que se le hace a un chico es un tren. Si no es el primero, lo será en relación con las ruedas. Lo primero que rueda en la mano de un niño, es una locomotora. El aprende a enganchar los vagones y al ritmo del uh uh uuuh! chucu, chucu, chu, recorre con la imaginación mundos inalcanzables. Seguramente después vendrán los autos, los aviones y camiones y hasta termine por preferirlos, pero nada hará olvidar a las viejas vías y vagones que hoy duermen en el fondo de un cajón. En Argentina pasa lo mismo, fuimos precursores de un sistema ferroviario pionero en América latina y hoy sólo quedan trastos. Engañados por el primer mundo que se nos presentaba, aceptamos sumisamente la destrucción del único, más rápido, económico y ecológico medio de transporte capaz de unir distancias tan extensas como las de nuestro territorio. Con esa destrucción desaparecieron miles de pueblos y economías de la Argentina adentro. Todo se creó mirando al tren y se arruinó cuando dejo de pasar. El menemismo lo empezó y fue rubricado por todos y cada uno de los gobiernos que lo sucedieron, sin excepción y con una indisimulable hipocresía en éste, que dice ser su más antagónico proceso. Son iguales de culpables por no haber revertido tan escandaloso derrumbe del sistema ferroviario.
Es verdad, una noticia tapa a la otra. Lo sabemos quienes trabajamos todos los días con ellas. Es en eso en lo que trabajan los gurús del marketing político, sabiendo que en época de elecciones nadie recuerda las tragedias que en algún momento conmovieron al electorado… siempre tienden a recordarse las epopeyas las emociones compartidas, las alegrías, un gol a los Ingleses, el celeste y blanco de la bandera, un slogan. Si alguien pudiese resumir en poco tiempo la cifra de las muertes por la corrupción, no habría oficialismo que durara en el poder… pero eso tiende a olvidarse, es parte de la vida. Conceptualmente las heridas de la muerte se minimizan para dejarnos seguir viviendo.  Es evidente que para que eso suceda, que haya una noticia que cobre mayor importancia, hay un número hoy no menor, de comunicadores que tratan de desviar el rumbo de las críticas. Tirarle el muerto a otro y enarbolar las banderas a las que hacíamos alusión. Si total Menem ya se inmunizó en el Senado, que las culpas las pague el riojano. Tal vez, por caso ¿Puede ser Malvinas quién la desbanque? Mucho se espera del inicio de las sesiones ordinarias en el Congreso y si de anuncios se trata. En fin, así como calificamos de inapropiadas las denuncias del Ex Jefe de Gabinete en el incendio de las formaciones; nunca pudo comprobar lo dicho, con el agravante de haber sido una de las máximas autoridades del poder ejecutivo nacional, hago lo propio con los comunicadores que insistentemente ponen el foco en el maquinista de la formación. Comunicadores que tiene por ingresos mucho más de lo que cobra, en blanco, un ministro. Están tan alejados de la vida mundana y del transporte público que, qué le hace una mancha más al tigre. ¿A quién quieren proteger? ¿A TBA, a Schiavi, a De Vido? ¿Cuánto cotiza para el abogado defensor de la empresa esa coartada? Los ojos clavados en el conductor. Sólo un kamikaze se quedaría sin frenar una masa que pesa cuánto, 20, 30 toneladas y morir aplastado. Si la manera en que se acordeonó la formación muestra una falla en el sistema simultáneo de frenos, el resto fue inercia pura y una pésima calidad de materiales. ¿Cómo viaja la gente? Si hubiese pasado un feriado, hubiese habido menos muertos. Parece una broma de mal gusto que debería formar parte de la foja de servicios del Secretario de Transporte. Cómo le hubieran caído esos mismos comunicadores a un furcio así de un funcionario del gobierno de Macri, otros recordarán seguramente el pasado macrista de Schiavi y se darán cuenta de que forman una casta sin distinción de partidos políticos.
Resaltada la canallada política por los padres de la última víctima encontrada, sólo habría que recordar los dichos del Ministerio de Seguridad de ese día, ¿exitoso operativo? y la salida del jefe de Gabinete actual, Abal Medina, como antesala de la aparición de la presidenta desde Rosario. Esperaremos los peritajes para tomar las decisiones, ¿qué decisiones? Sacarles la concesión a los Cirigliano, para dárselas a quién. Re-estatización forzada como con Aerolíneas, si nunca fue la idea. Sanear para reprivatizar y que el negocio lo haga un privado amigo del poder. ¿Cuál es el fusible político que va a saltar? Porque judicialmente no quisiera estar en los zapatos del maquinista, cuántos peritajes le van a tirar en el lomo, si hasta la burocracia sindical queda pegada, la misma que en el caso Ferreyra. Todos son cómplices. Ya no alcanza con la demorada estatización, no soluciona el problema de fondo: el vaciamiento y las muertes por corrupción a gran escala. Acá deben ir PRESOS los funcionarios y empresarios corruptos que se llenan los bolsillos a costa de las vidas de los usuarios. Con el transporte de los más humildes, con la vida de los “cabecitas negras” que se juegan en la timba de los funcionarios del gobierno Nacional y Popular. Quién sabe cuánto pasará para que se expida la justicia, para que se tomen decisiones de peso en un sistema colapsado y destruido, para que ocurra otra tragedia, para sentir el dolor, para quedarnos paralizados frente a las imágenes que se repiten una y otra vez, para sentirnos desprotegidos ante la corrupción reinante, la que mueve millones entre los socios del poder, la que se cobra vidas inocentes que sólo se registran en las estadísticas o en los anuarios.

Coop. de Trab. La Cuña Limitada. Todo el contenido de la página puede ser reproducido en todo o en parte mencionando la fuente.

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